Más que un “fracaso”
Afrontar una recaída no es sinónimo de debilidad, falta de voluntad o derrota definitiva. Es un evento posible en un proceso de recuperación y, aunque no se desee, forma parte de la realidad de muchas personas que lidian con una adicción.
Detrás de frases como “volví al inicio” o “no sirvo para esto”, puede haber un gran desconocimiento sobre lo que implica realmente una recaída. No es volver a cero: es un punto de aprendizaje que, si se aborda con apoyo y sin culpa, puede fortalecer el proceso.
“Pensé que era el final, pero mi terapeuta me dijo que podía verlo como una oportunidad para conocerme mejor.”
Mitos que debemos dejar atrás
“Si recaes, significa que no quieres cambiar” — Falso. La recaída no define tu deseo de mejorar, sino que es una señal de que aún hay áreas vulnerables que necesitan más apoyo.
“Es inútil intentarlo otra vez” — No es cierto. Cada vez que retomas el proceso, lo haces con más experiencia y autoconciencia.
“Es solo falta de fuerza de voluntad” — Reducir una adicción a “querer o no querer” ignora factores biológicos, psicológicos y sociales que influyen profundamente en la conducta.
5 pasos para retomar el camino sin culpa
Reconoce lo que pasó sin castigarte Aceptar la recaída no significa justificarla, pero sí mirarla sin juicios destructivos. La culpa excesiva puede alimentar el ciclo de consumo.
Busca apoyo inmediatamente No atravieses este momento solo. Contacta a tu terapeuta, grupo de apoyo o a alguien de confianza. Hablarlo evita que la recaída se prolongue.
Identifica los detonantes Pregúntate qué pensamientos, emociones o situaciones te llevaron al consumo. Esto ayudará a prevenir futuros episodios.
Refuerza tus herramientas de autocuidado Retoma rutinas que te ayuden a estabilizarte emocionalmente: ejercicio, respiración consciente, alimentación balanceada o actividades creativas.
Reformula tus objetivos Ajusta tu plan de recuperación para incluir lo que has aprendido. No se trata de empezar desde cero, sino de continuar con más claridad.
“Entender que mi proceso no se rompió por una recaída me dio fuerzas para seguir intentando.”
No eres tu recaída
Una recaída no borra tus logros ni tu valor como persona. Es un recordatorio de que la recuperación es un camino con curvas, no una línea recta. Buscar ayuda no es señal de debilidad: es un acto de amor propio y compromiso.
En Mente Bonita, creemos que cada paso, incluso los que parecen retrocesos, puede convertirse en un impulso hacia adelante. No eres tu adicción. Eres una persona que merece comprensión, acompañamiento y una vida plena.
Un ejercicio para ti
Piensa en tu última recaída (o en un momento donde sentiste que “retrocediste”) y responde:
¿Qué estabas sintiendo justo antes?
¿Qué situación o pensamiento la desencadenó?
¿Qué señales podrías reconocer la próxima vez para detenerte a tiempo?
¿Qué podrías decirte a ti mismo en lugar de castigarte?
Estas preguntas pueden ayudarte a transformar la culpa en aprendizaje y prevención.
Habla, comprende, sana
La recuperación no es un camino perfecto, y no tiene que serlo para que funcione. Hay esperanza, apoyo y nuevas oportunidades en cada paso.
“Pedir ayuda no es rendirse: es elegir seguir.” — Fátima Alberca, psicóloga clínica en Mente Bonita
Si estás atravesando una recaída o temes llegar a ella, agenda una consulta con la psicóloga Fátima Alberca, y empieza a construir un plan de recuperación con contención y sin juicios.
