¿Qué entendemos por autoestima, autocrítica y autoexigencia?
La autoestima es la forma en la que te percibes y te valoras, incluso cuando fallas, te equivocas o no das tu mejor versión. No es sentirte bien todo el tiempo, sino poder sostenerte con respeto en los momentos difíciles.
La autocrítica es esa voz interna que evalúa lo que haces. En dosis sanas, puede ayudarte a reflexionar y mejorar. El problema aparece cuando se vuelve dura, constante y desproporcionada.
La autoexigencia es el estándar que te pones a ti mismo. Puede ser:
Saludable, cuando impulsa crecimiento sin anular el bienestar
Destructiva, cuando el valor personal depende solo del rendimiento
La diferencia no está en cuánto te esfuerzas, sino en cómo te tratas mientras lo haces.
Señales de que la autoexigencia está dañando tu autoestima
La autoexigencia deja de ser motivación cuando empieza a sentirse así:
Nada de lo que haces parece suficiente
El error se vive como un fracaso personal
Descansar genera culpa
Disfrutar se siente “inmerecido”
Siempre hay una meta más, pero nunca satisfacción
Te hablas con dureza cuando algo no sale perfecto
En estos casos, la baja autoestima y la autoexigencia se alimentan mutuamente: te exiges para sentir que vales, pero nunca es suficiente para sentirte bien contigo.
¿De dónde viene la autocrítica excesiva?
La forma en la que te hablas hoy no nació de la nada. Muchas veces se construyó a lo largo de los años.
Algunas raíces frecuentes de la autoexigencia y autocrítica son:
Mensajes familiares donde el cariño estaba ligado al logro
Entornos escolares altamente competitivos
Experiencias de crítica constante o comparación
Bullying o invalidación emocional
Creencias culturales que asocian valor con productividad
Perfeccionismo como forma de protección
La autocrítica no siempre busca hacerte daño. Muchas veces intenta evitar el rechazo, el error o la desaprobación. El problema es que, con el tiempo, termina agotándote.
Estrategias para construir una autoexigencia más sana
No se trata de “exigirte menos”, sino de exigirte sin destruirte.
Tratarte como tratarías a un amigo
Pregúntate: ¿Le hablaría así a alguien que quiero? Cambiar el diálogo interno no es autoengaño, es autocuidado emocional.
Redefinir el error y el éxito
El error no es una prueba de insuficiencia, sino parte del proceso humano. El éxito no debería medirse solo por resultados, sino también por bienestar, aprendizaje y límites respetados.
Poner límites a la comparación constante
Compararte todo el tiempo te desconecta de tu propio ritmo. Lo que ves de otros suele ser solo una parte, no la historia completa.
Estas prácticas no se integran de un día para otro. Requieren conciencia, paciencia y, muchas veces, acompañamiento.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Buscar un psicólogo para trabajar la autoestima es importante cuando:
La autocrítica es constante y automática
Te paraliza o te genera ansiedad
Se mezcla con síntomas de tristeza, culpa o agotamiento
Sientes que nunca eres suficiente, aunque lo intentes
La terapia no busca que “te conformes”, sino que puedas construir una relación más justa y compasiva contigo mismo.
En Mente Bonita, ofrecemos terapia psicológica online para acompañarte en este proceso, a tu ritmo y desde un espacio seguro.
CONTÁCTATE CON NUESTROS ASESORES
Preguntas frecuentes sobre autoestima y autoexigencia
¿La autoexigencia es siempre mala? No. La autoexigencia puede ser saludable cuando impulsa crecimiento sin castigo emocional. Se vuelve dañina cuando tu valor depende solo de cumplir estándares.
¿Cómo empezar a ser menos duro conmigo mismo? El primer paso es notar cómo te hablas. La conciencia precede al cambio. Luego, aprender nuevas formas de diálogo interno y regulación emocional.
¿Puedo trabajar mi autoestima en terapia online? Sí. La terapia online es una alternativa efectiva para trabajar autoestima, autocrítica y patrones emocionales, con el mismo acompañamiento profesional.
