Niños que sienten: cómo acompañar sin apagar sus emociones

Camila Huaman

Camila Huaman

January 20, 2026

Los niños sí sienten… y mucho

Desde muy pequeños, los niños experimentan emociones intensas. La diferencia con los adultos no está en la intensidad, sino en las herramientas: ellos aún no saben regular, nombrar o entender lo que les pasa.

Cuando un niño se frustra, llora o se enoja, su sistema emocional todavía está en construcción. Necesita de un adulto que funcione como guía, no como juez.

Frases como “no llores”, “no es para tanto” o “ya pasó” suelen decirse con buena intención, pero pueden transmitir el mensaje de que sentir está mal o que sus emociones no son importantes.

apego emocional

¿Qué significa “apagar” una emoción?

Apagar una emoción no es lo mismo que calmar. Apagar es invalidar, minimizar o distraer sin comprender.

Algunas formas comunes de apagar emociones en la infancia son:

  • Restarle importancia a lo que sienten.

  • Compararlos con otros niños.

  • Pedirles que se callen o se controlen sin acompañamiento.

  • Castigar la expresión emocional.

  • Distraer constantemente para evitar el llanto o el enojo.

Con el tiempo, esto puede llevar a niños que no saben identificar lo que sienten o que aprenden a guardarlo todo.

Acompañar no es permitirlo todo

Acompañar emocionalmente no significa dejar que el niño haga lo que quiera. Los límites son necesarios, pero pueden ponerse sin invalidar la emoción.

Ejemplo:

  • ❌ “Deja de llorar ahora mismo.”

  • ✅ “Veo que estás muy molesto. Entiendo cómo te sientes, pero no es seguro pegar. Estoy aquí contigo.”

El mensaje cambia por completo: la emoción es válida, la conducta se regula.

Nombrar emociones: una herramienta poderosa

Cuando un adulto ayuda a un niño a ponerle nombre a lo que siente, le está enseñando una habilidad emocional clave.

Frases como:

  • “Parece que estás frustrado.”

  • “Creo que eso te dio miedo.”

  • “Suena a que estás triste.”

No solucionan el problema de inmediato, pero ayudan al niño a sentirse comprendido y a desarrollar conciencia emocional.

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El rol del adulto como regulador emocional

Los niños no aprenden a regularse solos: aprenden observando y siendo acompañados.

Un adulto que valida, calma y contiene enseña al niño que las emociones intensas pasan y que no son peligrosas. En cambio, un adulto que reacciona con enojo o desconexión puede intensificar el malestar del niño.

Acompañar también implica revisarnos como adultos: cómo manejamos nuestras propias emociones frente a las de ellos.

Cuando pedir apoyo profesional

Algunas señales de alerta pueden ser:

  • Explosiones emocionales muy frecuentes o intensas.

  • Miedos persistentes que interfieren con su rutina.

  • Cambios bruscos de conducta.

  • Dificultades para expresarse emocionalmente.

  • Somatizaciones (dolores de cabeza, estómago, etc.).

Buscar ayuda no significa que algo esté “mal”, sino que el niño necesita más herramientas para transitar lo que siente.

En Mente Bonita acompañamos a niños y familias

En Mente Bonita creemos que educar emocionalmente es una forma profunda de cuidado. Acompañamos a niños, madres, padres y cuidadores en el desarrollo de vínculos más seguros, empáticos y conscientes.

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Preguntas frecuentes

¿Es malo que los niños lloren mucho? No. El llanto es una forma natural de liberar emociones. Lo importante es cómo los adultos acompañan ese momento.

¿Validar emociones significa no poner límites? No. Las emociones se validan, las conductas se guían. Ambos pueden coexistir.

¿Desde qué edad puede ir un niño a terapia? Desde muy pequeños, adaptando el enfoque a su etapa de desarrollo y siempre involucrando a la familia.