Más que “estrés laboral”
La violencia psicológica en el trabajo no siempre se presenta como un grito o una ofensa directa. A veces se esconde detrás de bromas hirientes, exclusiones intencionales, sobrecarga injustificada de tareas o evaluaciones injustas. No es parte “normal” del ambiente laboral: es una forma de violencia que deteriora la salud emocional, afecta la motivación y, con el tiempo, puede llevar a ansiedad, depresión e incluso abandono del trabajo.
Detrás de frases como “tienes que aguantar porque así es este jefe” o “si me quejo me van a despedir”, suele esconderse el miedo a perder la estabilidad económica y la costumbre de minimizar el maltrato. Reconocerlo es el primer paso para detenerlo.
“Yo pensaba que eran solo bromas, hasta que empecé a dudar de todo lo que hacía y a sentirme incapaz de trabajar.”
Formas en que se presenta la violencia psicológica en el trabajo
Microagresiones constantes: comentarios sutiles que cuestionan tus capacidades.
Desvalorización de logros: hacer invisible tu trabajo o apropiarse de tus ideas.
Aislamiento social: excluirte de reuniones, decisiones o espacios de equipo.
Sobrecarga o castigo silencioso: asignar tareas imposibles para desgastarte.
Control excesivo: vigilancia extrema o imposibilidad de tomar decisiones mínimas.
Creencias que perpetúan el silencio
“Si hablo, voy a perder mi trabajo” — El miedo es real, pero callar solo perpetúa la situación. Buscar apoyo y documentar lo que ocurre puede marcar la diferencia.
“Todos lo aguantan, yo también debería” — No es cierto. Lo que otros toleren no significa que sea sano ni justo.
“Seguro es culpa mía” — La violencia nunca es responsabilidad de la víctima. Nadie merece ser maltratado por trabajar.
“Con el tiempo se va a calmar” — El maltrato suele repetirse y aumentar. Afrontarlo temprano evita que se normalice.
5 pasos para actuar frente a la violencia psicológica
Reconoce lo que vives No lo minimices ni lo normalices: identificar el maltrato es clave.
Registra las situaciones Guarda correos, mensajes o anota incidentes con fecha y detalle.
Busca apoyo Conversa con colegas de confianza, familiares o profesionales de salud mental.
Comunica los límites Si es seguro, exprésalo con claridad: “Necesito que mis aportes sean respetados”.
Activa recursos formales Acude al área de Recursos Humanos o, en casos graves, consulta con un abogado laboral.
“Aprender a nombrar lo que me pasaba me permitió dejar de culparme y empezar a protegerme.”
“El silencio nunca protege”
No estás exagerando ni siendo débil: nadie merece sentirse menospreciado en su lugar de trabajo. La violencia psicológica no es parte de la cultura laboral sana, y hablar de ello es un acto de valentía.
En Mente Bonita, creemos que reconocer la violencia psicológica no destruye tu carrera: la fortalece, porque nadie debería crecer profesionalmente a costa de su bienestar emocional.
Un ejercicio para ti
Piensa en tu semana laboral y responde:
¿Hubo un momento en que te sentiste humillado o invisible?
¿Qué emoción te generó?
¿Cómo reaccionaste en ese instante?
¿Qué te hubiera gustado poder decir o hacer?
¿A quién podrías acudir para hablar de ello?
Este ejercicio puede ayudarte a validar tu experiencia y empezar a buscar soluciones desde un lugar de claridad.
Mente bonita
Habla, comprende, sana El trabajo debería ser un espacio de desarrollo, no de desgaste. Reconocer la violencia psicológica es el primer paso para recuperar tu confianza y proteger tu salud mental.
“Nombrar el maltrato es el inicio de la sanación.” — Fátima Alberca, psicóloga clínica en Mente Bonita
Si sientes que estás atravesando violencia psicológica en tu trabajo y no sabes cómo afrontarla, agenda una consulta con la psicóloga Fátima Alberca. Empieza a construir un entorno laboral más sano para ti.
